La enfermedad renal crónica, es una de las principales causas de muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades renales se encuentran en el décimo puesto de “Las diez principales causas de muerte”, y, sólo en Estados Unidos, se estima que el 15% de adultos, tiene enfermedad renal crónica, y la mayoría, no está diagnosticada (1,2).
Por otro lado, la concentración elevada de fósforo en la sangre, llamada hiperfosfatemia, está asociada a la enfermedad renal crónica, ya que esta condición, puede causar resultados adversos para la salud, como enfermedades cardiovasculares, progresión de la enfermedad renal, y trastornos minerales y óseos (3,4).
Es por esto que, como parte del tratamiento nutricional, se recomienda a los pacientes con enfermedad renal crónica, reducir o restringir el fósforo de la dieta, según el estadio de la enfermedad, con el objetivo de mantener concentraciones normales de fosfatos en sangre, y prevenir comorbilidades (4,5).
A continuación, te contamos todo sobre el fósforo en la enfermedad renal crónica, y como identificar a los alimentos altos en fósforo.
1. ¿Qué es el fósforo?
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El fósforo es un mineral necesario para el buen funcionamiento del cuerpo, y se encuentra de manera natural en muchos alimentos, así como también, está disponible en suplementos dietéticos. El fósforo tiene un papel fundamental en la formación de los huesos, de los dientes, y es un componente de nuestro material genético (ADN y ARN), y de la membrana de las células, en su forma de fosfolípido. Además, participa también en la producción de energía de nuestro cuerpo, en mantener los niveles de ph estables, y en la activación de enzimas (5,6).
En el cuerpo, es necesario mantener un equilibrio en los niveles de fósforo (homeostasis del fósforo), y para esto, los riñones son los encargados de excretar el exceso de fósforo por la orina. Sin embargo, en la enfermedad renal crónica, donde hay una disminución del funcionamiento de los riñones, esta capacidad, va disminuyendo mientras avanza la enfermedad (5,7).
2. ¿Qué pasa con el fósforo en la enfermedad renal crónica?
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En la enfermedad renal crónica, hay una reducción de la capacidad para eliminar el fósforo del cuerpo a través de los riñones, alterando su equilibrio. Por lo tanto, ya que disminuye la excreción por la orina, los niveles de fosfato en sangre y en tejidos corporales aumentan, a medida que avanza la enfermedad y disminuye la función renal (6,7).
El aumento de fosfato, puede conducir a desarrollar depósitos de compuestos de calcio y fosfato en la sangre y en otros tejidos, así como, daño al esqueleto, incremento de la insuficiencia renal, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, dolor en los huesos, fracturas, e incluso, la muerte (7).
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Sin embargo, una de las consecuencias más graves de tener hiperfosfatemia (concentración elevada de fósforo en sangre) en la enfermedad renal crónica, es el desarrollo de hiperparatiroidismo secundario (3).
El hiperparatiroidismo secundario, es un trastorno en el que las glándulas paratiroides que se encuentran en el cuello, producen un exceso de hormona paratiroidea (PTH), la cual se encarga de controlar los niveles de calcio, fósforo, y vitamina D, en la sangre y los huesos. En este trastorno, se disminuyen los niveles de calcio en el organismo, y, es por esto, que se presenta afecciones en el esqueleto, dolor en los huesos, mayor riesgo de fracturas (huesos débiles), y osteoporosis (3,8).
3. El fósforo en la dieta de la enfermedad renal crónica
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Para prevenir las consecuencias de la hiperfosfatemia, los médicos suelen recomendar a los pacientes con enfermedad renal crónica, limitar o restringir los alimentos ricos en fósforo. Sin embargo, reducir la ingesta de fósforo también puede reducir la ingesta de proteínas, ya que muchos alimentos altos en fósforo, son alimentos fuente de proteínas. Además, los requerimientos de fósforo en las personas con enfermedad renal crónica, van a depender del estadio y la función renal, así como de los resultados de análisis de laboratorio de cada paciente (6,9).
Según la guía Kidney Disease Outcomes Quality Initiative (KDOQI) (Iniciativa para la calidad de los resultados en la enfermedad renal), del año 2020, de The National Kidney Foundation, recomiendan que los pacientes con enfermedad crónica, en estadios del 1 al 5 y hemodiálisis, tengan una ingesta de fósforo que mantuviera los niveles de fosfato en sangre, dentro de los valores normales, y sólo restringir el fosfato dietético en caso de hiperfosfatemia (5).




