La relación entre la nutrición y la salud es innegable. Lo que comemos tiene un impacto directo en nuestro bienestar y salud general. Los nutrientes que obtenemos de los alimentos son esenciales para el funcionamiento adecuado de nuestro cuerpo. Sin embargo, la influencia de la alimentación va más allá de simplemente satisfacer el hambre; afecta a una serie de procesos biológicos que tienen un impacto significativo en nuestra salud física, mental y emocional. Para comprender completamente cómo la nutrición afecta nuestra salud y para complementar la información que tenemos sobre nuestro cuerpo, es fundamental medir y evaluar ciertos parámetros sanguíneos, conocer su importancia y qué significan. La medición sanguínea de ciertos parámetros es una herramienta complementaria en la comprensión de nuestro cuerpo, más no la única. Sin embargo, cuanta más información de calidad tengamos, más cerca estamos de comprender nuestra salud y de poder actuar para mejorarla.
Parámetros de Rutina y sus Valores Normales: ¿Por Qué Medirlos Regularmente?
Hemoglobina

La hemoglobina es una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos de la sangre. Su medición sirve para evaluar la capacidad de la sangre para transportar oxígeno a todas las células del cuerpo. Los valores normales de hemoglobina varían según la edad y el género, pero generalmente se sitúan entre 12 y 15 g/dL en adultos.
La deficiencia de hierro es una de las causas más comunes de niveles bajos de hemoglobina, lo que puede indicar anemia. Normalmente se mide la hemoglobina para saber si hay anemia y tratar de corregirla. La anemia afecta la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno, lo que puede resultar en fatiga, debilidad y otros síntomas (1).
Parámetros sanguíneos de rutina: Glucemia en Ayunas
La medición de la glucemia (glucosa o azúcar en sangre) en ayunas es crucial para evaluar si el páncreas está funcionando y regulando correctamente los niveles de glucosa a través de la insulina. La glucosa es la principal fuente de energía para las células y su nivel en sangre debe mantenerse dentro de un rango específico, ya que en exceso estas moléculas comienzan a adherirse a otras, provocando problemas varios a largo plazo. Los valores normales de glucosa en ayunas suelen situarse entre 70 y 100 mg/dL.
Niveles elevados de glucosa en ayunas pueden ser un indicador de prediabetes o diabetes. La prediabetes es una condición en la que los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal pero no lo suficientemente altos como para ser diagnosticados como diabetes. La prediabetes es la etapa en la cual aún puede ser reversible. Por eso, su detección temprana permite tomar medidas preventivas para evitar la progresión a la diabetes, lo que incluye cambios en la alimentación y el estilo de vida (1).
Parámetros sanguíneos de rutina: Colesterol Total

El colesterol es un tipo de grasa específico y esencial, que produce nuestro cuerpo y que obtenemos de los alimentos de origen animal (carnes, huevos, lácteos). El colesterol no es malo, al contrario, ejerce funciones importantes en el cuerpo como permitir que nuestras células sean fluidas y no se rompan. Además, permite la formación de vitamina D y de ciertas hormonas sexuales. El problema es cuando se encuentra desbalanceado y en exceso.
El colesterol total se compone de la sumatoria de lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocidas como «colesterol malo», y de lipoproteínas de alta densidad (HDL), conocidas como «colesterol bueno». Los valores deseados de colesterol total se sitúan por debajo de 200 mg/dL.
Mantener niveles de colesterol total dentro del rango normal es importante para prevenir enfermedades cardíacas. Niveles elevados de LDL pueden aumentar el riesgo de acumulación de placa en las arterias (aterosclerosis), lo que puede llevar a enfermedades cardiovasculares, infartos, accidentes cerebro vasculares, etc. Por otro lado, los niveles elevados de HDL se asocian con un menor riesgo de enfermedades cardíacas.
Parámetros sanguíneos de rutina: Triglicéridos
Los triglicéridos son otro tipo de grasa que se encuentra en el cuerpo y son una fuente de energía importante. Sobre todo cumplen la función de reserva de energía, depositándose en el tejido graso o adiposo, que se distribuye por todo el cuerpo, inmediatamente debajo de la piel, formando una capa que puede ser más fina en algunas personas y más gruesa en otras, dependiendo de su contenido. Además, cumple la función de amortiguación contra golpes y mantenimiento de la temperatura corporal (como un “aislante” térmico).
El problema para la salud se debe al depósito excesivo de triglicéridos sobre todo entre las vísceras y en el abdomen, ya que esto predispone al desarrollo de enfermedades cardíacas y metabólicas como la diabetes. Sin embargo, no siempre sucede de esta forma. Los valores normales de triglicéridos suelen estar por debajo de 150 mg/dL.
La medición regular de los triglicéridos es esencial para prevenir ciertas enfermedades. La alimentación y el nivel de actividad física son clave en el control de los niveles de triglicéridos, y mantenerlos en un rango saludable es fundamental para la salud cardiovascular.
Parámetros sanguíneos de rutina: Vitamina D
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La vitamina D no es un parámetro que se mida tradicionalmente, sino más bien se está incorporando como un parámetro de rutina en estos últimos años, debido a que los progresos en la ciencia han demostrado su enorme importancia para la salud general, mas allá de la edad, sexo y condición de salud. Esta vitamina es un ejemplo de sustancia que se produce a partir del colesterol, gracias al contacto con los rayos solares en la piel (2).
La vitamina D desempeña un papel crucial en la absorción del calcio y el mantenimiento de huesos y dientes saludables. La principal fuente de vitamina D es la exposición a la luz solar, aunque también se encuentra en algunos alimentos, como pescado graso, huevos, algunos hongos y alimentos fortificados. Sin embargo, muchas personas, especialmente aquellas que viven en climas con poca luz solar, pueden tener deficiencia de vitamina D.
Se ha demostrado que mantener valores normales de vitamina D ayuda a regular el sistema inmunológico y a prevenir enfermedades como algunos tipos de cáncer, diabetes y obesidad.
La medición de los niveles de vitamina D en sangre es esencial para evaluar la salud ósea y la función inmunológica. Los valores normales de vitamina D generalmente oscilan entre 30 y 50 ng/ml. Algunos laboratorios pueden considerar que si se encuentra mayor a 25, es suficiente (2).







