Bajar de peso es una meta común en una enorme parte de la población. Esto no sucede sólo entre personas que se consideran con sobrepeso u obesidad, sino también en personas consideradas delgadas, pero que en muchos casos no se auto perciben como tal.
Se ha convertido en una moda con numerosas implicancias en la salud y el mercado alimentario, más allá de si se considera o no, una cuestión saludable. En este contexto, han surgido cientos de métodos para llegar al descenso de peso. Entre estos, las dietas restrictivas a menudo se presentan como una solución rápida y efectiva. Pero, ¿realmente son la panacea que prometen ser? ¿hay más factores a tener en cuenta?
Normalmente la adopción de dietas restrictivas se realizan a repetición, en una especie de “loop” infinito, a través del cual las personas comienzan una dieta para bajar de peso y logran resultados momentáneos. Pero al poco tiempo vuelven a recuperar su peso y vuelven a adoptar otra dieta, y así sucesivamente, sin realmente comprender cuál es el inconveniente de base. Entonces, ¿Qué es lo disfuncional en este círculo?
En este artículo aprenderás…
- Qué se considera una dieta restrictiva
- Riesgos y beneficios de hacer dietas restrictivas
- Si vale la pena realizar dietas restrictivas
- Alternativas saludables a las dietas restrictivas
¿Qué se considera una Dieta Restrictiva?

Técnicamente, una dieta restrictiva se refiere a cualquier “régimen” alimenticio que limite o excluya ciertos alimentos o grupos de alimentos. Esto puede hacerse con el objetivo de bajar de peso, por razones de salud, o por creencias personales.
En este sentido, primero vamos a diferenciar conceptos que parecen iguales pero no lo son. Por un lado, “estar a dieta” puede significar: la adherencia a un plan de alimentación con el objetivo de perder peso, pudiendo adoptar tanto dietas de moda ultra restrictivas o dietas de eficacia comprobada, llevadas a cabo bajo el cuidado de un profesional calificado. Por otro lado, la restricción calórica se refiere a la reducción real de las calorías consumidas para crear un déficit calórico, necesario para bajar de peso, independientemente de la intención.
En este sentido, restringir es comúnmente, parte del objetivo de hacer dietas y este no sería el problema real. Cuando hablamos del concepto “Dietas restrictivas”, nos referimos a que pueden considerarse “demasiado” restrictivas, pudiendo sumar más riesgos que beneficios, tanto para la salud física como mental y cuestionando a su vez, su efectividad en el tiempo.
Además de una severa restricción de calorías de forma abrupta, o de la eliminación estricta de grupos enteros de alimentos (ej: harinas, granos, etc), cuando hablamos de Dietas restrictivas, debemos considerar que estas suelen tener un enfoque demasiado lineal, en el cual algunos alimentos se consideran “buenos” y otros “malos”, cayendo muchas veces en la estigmatización exagerada de ciertos alimentos, sin realmente aprender sobre ellos y su implicancia en la salud y el organismo.
En realidad, en mi experiencia como profesional de salud, considero que lo importante es la transmisión de información valiosa a través de herramientas educativas, a partir de las cuales las personas puedan elegir los alimentos a consumir y en qué momentos y cantidades hacerlo, para que puedan elegir de forma libre pero consciente, con información certera al respecto y a la vez minimizando la culpa y el miedo. Estas emociones se suelen ver altamente relacionadas a la alimentación, debido a la influencia de la publicidad, presiones sociales sobre la imagen corporal, los medios de comunicación e información errónea difundida a través de las redes sociales y diversos mitos en torno a la alimentación.
Riesgos y Beneficios de las Dietas Restrictivas
Ahora bien, analicemos más en detalle y así podremos desmitificar algunas creencias y entender a qué nos atenemos al comenzar una dieta restrictiva, tanto en sus posibles riesgos como beneficios.
Posibles Beneficios de las Dietas Restrictivas para Bajar de Peso:
- Pérdida de peso a corto plazo: Algunas personas pueden experimentar pérdida de peso con cierta rapidez, sobre todo al inicio, sintiendo que llegan a su objetivo.
- Mejora en parámetros de salud: Dependiendo de la dieta, en algunos casos se pueden observar mejoras en ciertos parámetros de salud, como niveles reducidos de azúcar en sangre, triglicéridos o colesterol y mejoras a nivel del sistema cardiovascular. Sin embargo, estos varían mucho dependiendo del tipo de dieta. Algunas dietas restrictivas altas en grasas, pueden incluso elevar marcadores de triglicéridos o colesterol en sangre, como sucede en ciertos casos con la Dieta Keto.
- Motivación: sobre todo al inicio de la adopción de una dieta, suele haber motivación por lograr los objetivos, lo cual puede tener un impacto positivo en otras áreas de la vida.
Posibles Riesgos de las Dietas Restrictivas para Bajar de Peso:

Lamentablemente algunos de estos posibles beneficios no suelen ser duraderos en el tiempo, ya que al ser dietas restrictivas, son poco sostenibles a mediano y largo plazo y las personas van perdiendo la motivación por seguir reglas tan estrictas, entre otros inconvenientes. Algunos de ellos son:
- Deficiencias nutricionales: Al eliminar ciertos alimentos o grupos de alimentos, se corre el riesgo de no obtener todos los nutrientes que el cuerpo necesita. Por esto se recomienda siempre que se realice una dieta, hacerlo en compañía de un profesional que sepa guiar este proceso para cuidar el aspecto nutricional. Las deficiencias de energía y nutrientes específicos pueden acarrear diversos problemas de salud que generen consecuencias graves y a veces irreversibles. En este sentido, se ha visto que este tipo de dietas se encuentran altamente relacionadas a la desnutrición en adultos mayores que, en muchas ocasiones y sin saberlo o sin la real intención, se encuentran realizando dietas muy restrictivas, debido a enfermedades o intolerancias alimentarias, falta de apetito, internaciones prolongadas o a repetición, etc.
- Mayor riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria (TCA): este aspecto es fundamental a tener en cuenta. Las dietas restrictivas, por el enfoque prohibitivo que conllevan, pueden fomentar una relación poco saludable con la comida en personas susceptibles, llevando a trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia, colaborando con un círculo vicioso poco saludable, tanto a nivel físico como mental, dejando consecuencias a largo plazo. La prevalencia de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) varía según el país, ya que están relacionados a la cultura, presiones sociales, publicidad, etc, pero en general es elevada, sobre todo en mujeres, aunque también se hace cada vez más frecuente en hombres. Respecto a la edad, estos son más comunes en adolescentes y adultos jóvenes.
- Efecto rebote: Este punto es importante tenerlo en cuenta, ya que por más que la persona pueda llegar al objetivo numérico respecto al peso, al no haber un real aprendizaje acerca de la alimentación adecuada y sostenible a largo plazo, suelen recaer nuevamente en la alimentación anterior a realizar la dieta. Además, la prohibición suele generar más deseo por comer ese alimento que “no debería consumirse”, provocando que luego de terminada la dieta o incluso antes, se generen atracones o conductas poco saludables con la comida. En este sentido, una vez que se abandona la dieta restrictiva, lo más frecuente de ver es que se recupere el peso perdido e incluso ganar más peso que antes de comenzar la dieta.
- Daño metabólico: Constantes cambios de dieta pueden llevar a desordenar o desestabilizar el metabolismo, por ejemplo pasar de una dieta muy restrictiva a comer calorías en exceso, de forma cíclica.
- Daño emocional: el hambre constante, las prohibiciones extremas y el deseo insatisfecho, tienden a generar estrés, ansiedad y atracones de comida para intentar compensar, a la vez irritabilidad, entre otras emociones que pueden resultar contraproducentes.






