En la búsqueda constante de métodos efectivos para mejorar la salud, disminuir de peso, y combatir diversas afecciones, la dieta cetogénica ha ganado popularidad en los últimos años. Este tipo de alimentación, muy bajo en alimentos con alto contenido de carbohidratos, se muestra como un tratamiento nutricional emergente para la obesidad grave y la diabetes tipo 2, ya que, según estudios, proporciona una pérdida de peso rápida y significativa.
Asimismo, otra de las áreas en las que ha surgido un interés significativo, es la posible relación de la dieta cetogénica y su relación con el hígado graso. El hígado graso, una afección en la que el hígado acumula grasa en exceso, y actualmente afecta al 25% de la población del mundo, cifra se encuentra en aumento constante, convirtiéndose en una preocupación de salud importante.
En este artículo, conoceremos la relación entre la dieta cetogénica y el hígado graso, los posibles beneficios que podría ofrecer este tipo de alimentación a la enfermedad del hígado graso, así como, algunas recomendaciones y precauciones a tomar en cuenta para realizar la dieta cetogénica, sin afectar la salud del hígado.
En este artículo aprenderás sobre:
- Qué es la dieta cetogénica y la enfermedad del hígado graso
- Cómo la dieta cetogénica puede impactar en el hígado graso
- Beneficios de la dieta cetogéica en el hígado graso
- Precauciones y factores a tomar en cuenta de la dieta cetogénica, que podrían incrementar el riesgo de desarrollar hígado graso
- Recomendaciones para realizar la dieta cetogénica
¿Qué es la Dieta Cetogénica?

En Gundo, ya hemos hablado anteriormente sobre este método de alimentación, pero hagamos un breve repaso. La dieta cetogénica, comúnmente conocida como “keto”, es un enfoque dietético que se caracteriza por la reducción drástica de la ingesta de alimentos con alto contenido de carbohidratos, y el aumento de la ingesta de alimentos altos en grasas saludables.
El objetivo principal de este tipo de alimentación, es inducir un estado metabólico llamado cetosis, en el cual, el cuerpo utiliza la grasa corporal como fuente principal de energía, en lugar de la glucosa, proveniente de los carbohidratos. Esto se logra, al reducir la glucosa en sangre y aumentar la producción de cuerpos cetónicos, los cuales son compuestos que se sintetizan a partir de la grasa, para compensar la falta de energía.
En una dieta cetogénica típica, los carbohidratos constituyen aproximadamente el 5 al 10% de la ingesta calórica diaria, mientras que las grasas representan aproximadamente el 70 a 75%, y las proteínas completan el resto del requerimiento, con aproximadamente 15 a 20%. Sin embargo, recordemos que esta proporción de macronutrientes, puede variar según las necesidades individuales y los objetivos de salud de cada persona.
Pero, ¿Cómo puede estar asociado el hígado graso a la dieta cetogénica, si esta induce la oxidación de grasa corporal?
Hígado Graso: Una Epidemia Silenciosa

Empecemos recordando en qué consiste la enfermedad del hígado graso. El hígado graso, es una afección en la que el hígado acumula grasa en exceso. La forma más común es el hígado graso no alcohólico, y está relacionado a los hábitos alimentarios y estilo de vida, ya que, un consumo excesivo de azúcar, grasas saturadas, y grasas trans, provenientes sobre todo de comida rápida y productos ultra procesados, podrían contribuir al desarrollo de esta enfermedad
El hígado graso, es considerado como una enfermedad silenciosa, ya que pocas veces se presentan síntomas. Sin embargo, si la enfermedad no es tratada a tiempo, puede progresar a una etapa más grave llamada esteatohepatitis hepática, que se caracteriza por inflamación hepática y fibrosis. Además, si esto no se maneja adecuadamente, puede llevar a cirrosis hepática y problemas de salud graves.
Investigaciones Científicas: ¿Cómo la Dieta Cetogénica Puede Impactar en el Hígado Graso?

La investigación sobre la relación entre la dieta cetogénica y el hígado graso aún está en sus primeras etapas, pero hay evidencia que sugiere que la cetosis puede tener efectos beneficiosos en la salud hepática.
Sin embargo, si una dieta cetogénica no se lleva a cabo adecuadamente y de la mano de un profesional de la salud, podría existir el riesgo de aumentar las probabilidades de desarrollar hígado graso.
A continuación, te mostramos los posibles beneficios indicados en las investigaciones científicas más recientes, así como, los posibles efectos adversos que podría tener la dieta cetogénica en el hígado graso.
Beneficios Potenciales de la Dieta Cetogénica en el Tratamiento del Hígado Graso

Si bien la investigación en humanos es limitada, y las investigaciones todavía se encuentran en curso, la dieta cetogénica podría ser una opción de tratamiento a corto plazo, en el manejo del hígado graso. Algunos de los beneficios potenciales incluyen:
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Pérdida de Peso
La dieta cetogénica a menudo conduce a una pérdida de peso significativa, lo cual es beneficioso para las personas con hígado graso, ya que el perder peso y grasa corporal, es parte del tratamiento médico y nutricional de las personas con hígado graso.
Según la evidencia científica, además de utilizar la masa grasa como fuente de energía, provocando que la grasa se oxide (o se “queme” como se le llama comúnmente), los cuerpos cetónicos, sustancias producidas cuando se realiza la dieta cetogénica, inducen a la saciedad, lo que conduce a la vez, a una limitación de la ingesta total de calorías y facilita la pérdida de peso.
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Mejora en los Marcadores Metabólicos
La dieta cetogénica puede mejorar los niveles de glucosa e insulina en sangre, lo que es crucial para las personas con hígado graso. Esto se debe, al bajo consumo de alimentos altos en carbohidratos en la dieta cetogénica, los cuales normalmente, nos brindan la principal fuente de energía para nuestro cuerpo, la glucosa.
Al consumir una mínima cantidad de carbohidratos, los niveles de glucosa en sangre disminuyen, al igual que la insulina, la cual es la hormona que permite que la glucosa ingrese a las células de todo nuestro cuerpo, para ser usada como energía.
La disminución de los niveles de glucosa e insulina en sangre, es beneficiosa para los pacientes con hígado graso, ya que el exceso de grasa hepática, está relacionado a la resistencia a la insulina y la diabetes, es decir, las personas con hígado graso tienen un mayor riesgo de desarrollar estas enfermedades.

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Reducción de Triglicéridos Hepáticos
Algunos estudios científicos mencionan, que la cetosis puede ayudar a reducir la grasa intrahepática, es decir, la grasa acumulada en el hígado. Sin embargo, la mayoría de estudios en las que se concluye esto, proviene de muestras en donde se realizó la dieta cetogénica, y a la vez, una dieta hipocalórica.
Asimismo, otros estudios afirman que la grasa intrahepática se reduce paralelamente a la pérdida de peso y grasa corporal. Asimismo, mencionan que esta reducción de grasa en el hígado, es debido a que en la dieta cetogénica hay una menor producción de grasa, mediante la lipogénesis de novo, vía metabólica por la cual el exceso de carbohidratos provenientes de la dieta, se almacenan como grasa en nuestro cuerpo.
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Reducción de la Inflamación
Se ha sugerido que la dieta cetogénica puede tener propiedades antiinflamatorias, lo que podría beneficiar a las personas con hígado graso. La dieta cetogénica, se ha relacionado a la disminución de inflamasomas, los cuales son sistemas de señalización en nuestro cuerpo que activan las citocinas proinflamatorias (las citocinas son proteínas que regulan la función de las células, y envían señales a nuestro sistema inmunológico), asociadas a la obesidad y a la diabetes tipo 2.








